Entrevista


Luis de Castro

Cazador y gestor de migratorias en Extremadura


"La forma de usar los comederos de tórtolas determinará si se caza o se masacra"

 

José Ignacio ÑUDI

LUIS MARÍA DE CASTRO, ACARICIANDO YA LOS 70 AÑOS, EX-EMPRESARIO DE SERVICIOS Y HOSTELERÍA, CAZADOR Y

ORGANIZADOR DE CACERÍAS DESDE LOS AÑOS 60, NOS HABLA DE TÓRTOLAS Y PALOMAS, AVES MIGRATORIAS QUE LLEVA CAZANDO Y GESTIONANDO DESDE HACE MUCHOS AÑOS EN UNA DE LAS MEJORES ZONAS DE EXTREMADURA.

 

  Entrevista

 

PREGUNTA. ¿Cuántos años lleva Luis de Castro dedican­dose a organizar cacerías?

RESPUESTA. Desde los años 60 a los 90 organizaba las ca­cerías de mi gente, y a partir de entonces ya profesionalmente.

P. ¿Puede decirse que su especialidad son las migrato­rias: palomas, tórtolas, zorzales y patos? ¿Por qué ha optado por estas especies?

R. En distintas etapas de mi vida he practicado todas las disciplinas, menos el rececho de montaña. Codor­nices hasta que tenía 15 años, perdices de sol a sol, agachadizas en mano, patos al lubricán, gansos en la marisma y por supuesto tórtolas extremeñas después de buscarle los pasos. Recuerdo que establecíamos nuestro cuartel general en Trujillo del 15 de agosto al 15 de septiembre y cazábamos a diario mañanas y tar­des. Ahora no me queda otra cosa que avergonzarme de las que matábamos, pero eran otros tiempos. Tam­bién tuve pasión por las avutardas durante más de 20 años, estudiando por dónde meterles manos. Me hice novio con trece años con un machete de 5 kilos abati­do con una escopeta del 14 mm. He practicado tam­bién la espera y la montería, gustándome sobre todo entrar en el monte con mis perros y un cuchillo, sobre todo de noche, lo que por aquí llamamos el vaqueo. Po­cas plumas podrían describir la enjundia de esta mo­dalidad hoy prohibida. Durante nueve años me dedi­qué a mejorar el podenco campanero y llegué a tener 150 ejemplares y algunos alanos. Ahora cazo especial­mente migratorias porque Extremadura sigue siendo una comunidad privilegiada en este campo. Por tanto, no soy especialista en nada y aprendiz de todo y cada año hay que saber adaptarse a los cambios que hacen las especies, especialmente mis queridas migratorias debido, sobre todo, a la presión que sufren.

P. Organizar cacerías de especies migratorias debe ser un sin vivir, ¿no?

R. Sí, pero sobre todo por culpa de un pecado muy nuestro: la envidia. Si te dejaran en paz, preparar y or­ganizar una tirada sería siempre una delicia.

P. Usted siempre ha hablado de gestionar especies mi­gratorias. ¿A qué se refiere? ¿Es posible gestionar es­pecies que, como se suele decir, hoy están y mañana no?

R. Si tienen el hábitat adecuado, alimentación, la nece­saria tranquilidad y se cazan de forma ordenada y res­petuosa, siempre habrá migratorias en sus correspon­dientes épocas y cada año más.

P. Ahora que estamos en vísperas de la media veda, ¿qué le está pasando a la tórtola, por qué hay muchas menos que antaño?

R. Menos no, más repartidas y perseguidas. Recuerde que hay regiones de España donde antes no había una sola tórtola y hoy se hacen excelentes tiradas. Cierto que Extremadura era la "madre" de la tórtola, pero aquello se acabó cuando dejaron de sembrarse las de­hesas y la tórtola tuvo que buscarse la vida en otros lu­gares, encontrando los salvadores girasoles en lugares que antes no pisaba.

P. ¿Cómo ve el panorama tortolero para esta media ve­da?

R. El 20 de septiembre se lo cuento. Ahora no sabría que decirle porque en algunas fincas hay, a día de hoy, pocas, pero como están las cosas bien hechas, hasta el rabo todo es toro.

P. ¿Usted cómo gestiona la tórtola? O dicho de otro mo­do, ¿cómo logra tenerlas en sus fincas todos los años?

R. Guardando, sembrando, alimentando y cazando po­co, en definitiva gestionando, y así año tras año.

P. Se han dicho muchas cosas sobre la tórtola turca, en­tre otras que desplaza a la común. ¿Qué puede decir­nos de esta especie invasora que sigue protegida?

R. En Extremadura creo que también este año se pue­den cazar con permisos puntuales, pero no en tiradas organizadas. Mire, en muchas cacerías abatimos apro­ximadamente un 2 por ciento de turcas por error del cazador, ya que a veces es difícil diferenciarlas. Nos­otros tomamos otras medidas para que no se mezclen con las comunes como echarles de comer pienso cerca de las viviendas y ellas tan felices. Sin embargo, la tem­porada pasada, en una excelente finca tortolera cerca­na a dos núcleos importantes urbanos tuvimos que suspender la tirada por la invasión de turcas que acu­dían al rastrojo, y a medida que iban llegando, poco a poco las comunes no paraban, o se marchaban muy rá­pido.

P. Me imagino que está a favor de los comederos artifi­ciales.

R. Estoy a favor de alimentar a la caza con siembras, pero si éstas no son posibles por las razones que sean, con comederos. Muchas voces entendidas de Extre­madura decían hace menos de 10 años que en esta Co­munidad habían desaparecido las tórtolas. Siempre defendí que lo que les faltaba era comida y sobraba predación. ¿Cuándo se ha visto volar a las tórtolas, sin haber sido molestadas, por debajo de las encinas y a ras del suelo?

P. ¿Los comederos, a su parecer, ayudan a la tórtola o por el contrario son perjudiciales ya que, al concen­trarlas, se cazan con más facilidad?

R .La forma de usar los comederos es determinante a la hora de valorar si se caza o se masacra. Si se hace, co­mo es hoy habitual, un comedero de media hectaréa y se cierra con seis u ocho escopetas, no se escapan ni las ratas, máxime si se caza la mañana hasta las tantas y la tarde completa, y esto cuatro fines de semana. Así se está masacrando las 200 ó 300 tórtolas que iban a ese lugar. En cambio, si se hace un comedero de 8 a 20 hectáreas y se cierra con 14 escopetas a distancias adecuadas para que los pájaros tengan sus escapes y se cace sólo media jornada sin apurar, no se está per­judicando a la especie.

P. Si usted tuviese potestad para ello, ¿cómo regularía la caza de la tórtola y el uso de los comederos?

R. La tarta se ha quedado pequeña para tantos comen­sales, pero aún se podría prohibir más de un comedero por finca y un sólo día de caza en toda la temporada, que ya sería bastante para restringir abates y poner un gordo grano de arena.

P. En su día tuvo problemas legales con la Administra­ción Extremeña a propósito de los comederos de tór­tolas. ¿Qué pasó exactamente?

R. Los problemas comenzaron cuando me vi obligado a denunciar a dos agentes de Medio Ambiente del Par­que de Monfragüe por acoso y amenazas. La audiencia desestimó la causa de forma provisional hasta que se resolviese el contencioso interpuesto en el Tribunal Su­perior de Justicia. Poco después llegó la notificación de que se prohibía cazar en el coto alegando que se ha­bían encontrado evidencias de aportación de alimen­tos de forma no natural destinado a atraer a las espe­cies cazables de media veda. En sentencia del Tribunal Superior de Justicia, actuaron más allá de sus compe­tencias privándome de mis derechos legales para de­fenderme. El tribunal añadía que si la Junta entendía que el recurrente había procedido a aportar granos o cebos artificiales debería haber abierto un expediente sancionador con plenas garantías para después dictar una resolución. A partir de esta sentencia se suaviza­ron y cambiaron las leyes en relación con los comede­ros, pero no en la medida correcta.

R ¿A qué se refiere?

R. Se han puesto unas condiciones muy difíciles de cumplir por orografía e incluso por la extensión de las fincas. Se establece que los puestos tienen que estar a 200 metros como mínimo del comedero, y eso muchas veces es inviable. Los puestos hay que colocarlos don­de manda el campo, no lo que diga una cinta métrica. ¿No existen ya unos cupos? Pues que se vigilen.

P. ¿Por qué cada vez hay más torcaces en verano y me­nos en invierno?

R. Apreciaciones respetables pero creo que cada vez se quedan más en España y en los movimientos migrato­rios influyen muchas circunstancias para que bajen más o menos, pero no porque haya menos.

P. ¿Cuál es el secreto para tener una buena tirada de tórtolas y palomas en nuestro coto?

R. Una finca querenciosa que tenga puntos de agua -rí­os o arroyos-, que tenga grandes charcones en verano -no me valen las charcas-, buen encinar, alcornocal, eucaliptal o pinos y todo a una distancia de más o me­nos diez kilómetros, puede tener una excelente tirada de tórtolas. También hay que colocar las pantallas al menos un mes antes de cada tirada y recordar que a las aves de paso las matan el puesto y los pies.

P. ¿Qué coste puede tener una tirada decente de tórto­las en la actualidad? ¿Qué cuestan las suyas aproxima­damente?

R. Si se refiere al costo de la tirada completa para tór­tolas, de 6.000 a 9.000 euros, es decir, lo que cuesta el alquiler de la finca más la comida que se echa. Si ha­blamos de palomas de verano, los precios de la comida se disparan. Nosotros hemos aportado hasta 25.000 ki­los de grano en una finca. En cualquier caso, los pre­cios de los puestos van en función de cada tirada. Si al­guien desea más información, puede hacerlo a través de nuestra página web www.ludecascazadores.com

www.trofeocaza.com

 

 

 


EL OCASO DE LA TORCAZ

"DE INVIERNO"

 

Aunque las ha cazado y gestionado gran parte de su vida, Luis de Castro dice no saber nada de palomas, pues incluso gestionándolas, "hacen lo que quieren y cuando quieren". Dice haber tirado la toalla intentando, desde que tenía 18 años, reservarlas, y nos da las razones: "Si tenía una finca de 500 ha. nunca se disparaba en el cen­tro, y así hasta llegar a mi última etapa gestionando con mu­chos sacrificios una amplia zona de Plasencia y Torrejón el Rubio. Estabilicé importantes dormideros que se consolida­ron satisfactoriamente para que al final manos irresponsables destruyeran tanto trabajo intentando castigar a Luis de Cas­tro, como así fue, pero no valoraron el daño que iban a hacer a miles de cazadores extremeños y a todos los negocios y jornales que florecían al socaire de este tipo de caza tan arrai­gada en Extremadura. Hace cuatro años, cuando se reventa­ron estos dormideros, dije que se habían acabado las palo­mas en Extremadura al menos durante veinte años. Algunos lo ponían en duda, pero ya lo están viendo. Hoy queda algún reducto en fincas de caza mayor de la Sierra de San Pedro, pero el control de la paloma, salvo honrosas excepciones, es­tá en manos de gente muy comercial y escopetera y la administración no toman medidas contundentes.

 

Llevo muchos años avisando que íbamos a acabar con la gallina de los hue­vos de oro, como le pasó primero a Andalucía hace más de 30 años, después a Madrid, en el Pardo y Viñuelas, y en El Alamín, en Toledo, y desde hace cuatro años en Extremadu­ra al destruirse las dormidas de San Marcos, Las Cabezas, Serradilla, Casas de Marcos y Torrejón el Rubio, exceptuando en esta zona la de Miravete, excelente, que está siempre en el aire. Nos queda Portugal, que es el último reducto y allí es­tarán los años que haya bellota de alcornoque. Si se acaba Portugal rotarán otra vez, y si es así creo que volverán a An­dalucía, a la zona de Villanueva de Córdoba. ¿Algún día aprenderemos la lección?"

 

Trofeo

 julio 2010