(Sus scrofa)

EL JABALÍ

 

(Sus Scrofa) es un mamífero de tamaño mediano provisto de una cabeza alargada y puntiaguda, un cuello grueso, unas patas muy cortas y un cuerpo rechoncho de forma cilíndrica. La mala vista de este animal, está compensada con un importante desarrollo del olfato, el oído y el gusto. El hocico es un órgano olfativo y táctil muy desarrollado. Su olfato, le permite detectar alimento o enemigos a más de 100 metros de distancia. Los caninos inferiores, curvados hacia atrás y de crecimiento contínuo, se afilan en contacto con los caninos superiores. A los dos años, los colmillos sobresalen de la boca del macho. A los cinco años, los colmillos se encorvan; a veces se rompe un canino superior y el colmillo correspondiente se encorva hasta penetrar en la piel. Sus pelos gruesos y negros miden entre 10 y 13 cm en la cruz y unos 16 cm en la punta de la cola. El pelaje, en su conjunto, es de color grisáceo o rojizo, más gris en verano y más negro en invierno. Las patas y el contorno del hocico son negros. Este último carece de pelo y también es gris. Una crin que recorre el lomo a partir de la frente, se eriza en caso de cólera. El cambio de pelo tiene lugar hacia mayo o junio, aunque la hembra con crías muda más tarde. Durante el primer año de vida su pelambre se oscurece. El jabalí no suda porque tiene las glándulas sudoríparas atrofiadas. Los baños de barro aseguran su regulación térmica. El jabalí es un animal monogástrico. Contrariamente a los rumiantes, como los antílopes, que poseen un estómago con cuatro cámaras, el jabalí tiene un estómago con dos cámaras. La hembra es sexualmente madura entre los 8 y los 20 meses y pesa entonces 35 kg por lo menos. La madurez sexual del macho se produce a los 10 meses por término medio, momento en que el animal pesa 30 kg.

 

COMPORTAMIENTO
De día permanece en su guarida y sale al atardecer para recorrer su territorio durante parte de la noche. Tan pronto como se les presenta la ocasión, los jabalíes aprovechan los charcos para revolcarse en el barro. Estos bañiles, a veces utilizados por varios animales a la vez, son también importantes lugares de encuentro.

Muy sociables, los jabalíes se desplazan en grupos matriarcales de dos a cinco animales formados por hembras y sus crías. La jabalina (hembra del jabalí) dominante es la de mayor edad y tamaño. Los jóvenes machos de uno y dos años viven en la periferia del grupo. Exceptuando el período de celo, los machos de más de dos años son más bien solitarios.

El jabalí recorre de 2 a 14 km por noche, normalmente al paso o al trote. En el bosque, utiliza casi siempre los mismos pasajes, que va agrandando poco a poco. La madriguera donde pasa el día está unas veces a ras del suelo y otras, un poco hundida porque el animal ha excavado la tierra con el hocico y las patas anteriores. En general, estos refugios varían de un día a otro salvo en el caso de las hembras preñadas o con crías, que son más sedentarias.

Durante el período de celo, de noviembre a enero, el jabalí macho busca hembras receptivas de un modo tan activo que a veces llega a olvidarse de su propia alimentación. En cuanto encuentra una piara, empieza por expulsar a los jóvenes del año anterior. En caso necesario, lucha contra sus rivales para conquistar a las jabalinas, generalmente tres, pero en ocasiones hasta ocho.

 

REPRODUCCIÓN
La gestación suele durar tres meses, tres semanas y tres días. Poco antes del parto, generalmente sincronizado en las hembras de un mismo grupo, cada hembra gestante se aísla al abrigo de un árbol o de un matorral tupido y prepara una cama en forma de caldera, a veces tapizada de vegetales. Una joven jabalina da a luz a tres jabatos; una de mayor edad y tamaño suele tener, por término medio, seis crías frágiles casi imberbes. Las piaras matriarcales se reestructuran entre una y cinco semanas después de los partos. Los machos nacidos durante el año se alejan entre diciembre y febrero y rondan algún tiempo por la periferia del grupo. Las hembras jóvenes no abandonan la manada hasta abril.

 

ALIMENTACIÓN
El jabalí es un omnívoro que se alimenta principalmente de vegetales durante todo el año. En Europa, su alimentación es variada: los estudios han demostrado que la especie consume más de 52 plantas distintas. En primavera, siente predilección por las cañas y las hojas de gramíneas. En verano y otoño, predominan en su dieta las flores y las semillas de los cereales cultivados y de los árboles. A fines de invierno, el animal puede contentarse con bayas de hiedra, pero en general los alimentos que le permiten vivir en dicha estación son las partes subterráneas (bulbos y raíces) de la planta, que el jabalí busca hociqueando en el suelo con la jeta. La parte de la dieta constituida por animales no es despreciable. Probablemente es más importante en los jabatos, aunque nunca rebasa el 20% de la alimentación total. El jabalí puede alimentarse de carroñas diversas: liebres y cervatillos heridos por los cazadores, roedores como los ratones, huevos, pajarillos, lagartos, serpientes, ranas, saltamontes, mejillones y crustáceos. Durante sus desplazamientos, el jabalí hoza en el suelo en busca de gusanos, parásitos de los árboles tales como larvas de coleópteros y dípteros, y orugas de mariposas. Se alimenta también de insectos, e incluso, los jabalíes observados en la Camargue francesa comen, en invierno, peces que encuentran muertos.

 

HÁBITAT
El jabalí se adapta a todo tipo de medios (bosque, maquia, matorrales, marismas o zonas de fuerte implantación agrícola) siempre que disponga de alimento, una vegetación alta donde poder camuflarse el agua necesaria para calmar su sed y tomar baños de barro.

Sus hábitats predilectos son los macizos forestales caducifolios o mixtos, sobre todo si están poco visitados y su nivel inferior es rico en maleza, zarzas y brezales donde pueda revolcarse en seco y al abrigo del viento. Pero también se lo encuentra en el matorral mediterráneo, landas y marismas. Puede vivir incluso en aquellas áreas cultivadas donde la zona arbolada residual no rebasa el 10%. En la montaña, en invierno, puede alcanzar incluso los pastos más altos. En caso necesario, nada bien y durante mucho tiempo. Soporta fácilmente los rigores del invierno gracias a su pelaje que, de octubre a mayo está formado por grandes pelos sedosos y una espesa capa de pelo corto. Al hozar la tierra durante todo el año, el jabalí la ventila y la modifica. Al contribuir a la diseminación y el sepultamiento de las semillas, desempeña una auténtica función de paisajista del bosque. Este animal, en efecto, provoca la sustitución de ciertas especies de árboles por otros, así como el de robles por abedules o piceas. Al limitar el número de ratones que ocasionalmente encuentra mientras hurga la tierra, y al comer grandes cantidades de orugas y larvas, el jabalí favorece el buen estado sanitario de los árboles e incluso es útil para los agricultores.

El jabalí consume sobre todo el maíz en fase de sembrado y de maduración y trigo en el estado lechoso. Cuando come maíz, suele dejar parte de las mazorcas, que quedan enterradas en el campo. Cuando el agricultor siembra trigo después de haber cosechado el maíz, los daños son más graves todavía, ya que el animal no se conforma con consumir el trigo sino que excava en la tierra para desenterrar las mazorcas de maíz fermentadas y comérselas.

En Francia se ha demostrado la eficacia de los pastores eléctricos y de la plantación intencionada de maíz en el bosque especialmente destinado para los jabalíes. Se han utilizado también repulsivos tales como trapos embebidos en petróleo fijados a palos plantados en el suelo. Este olor aleja también a ciervos, corzos y liebres.

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